Tendencias del Mercado Inmobiliario

Aranceles de EE.UU.: ¿Amenaza o impulso para una nueva estrategia económica?

Aranceles de EE.UU.: ¿Amenaza o impulso para una nueva estrategia económica?

La reciente imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a productos mexicanos ha encendido las alarmas en la economía nacional. Sin embargo, desde el sector inmobiliario surgen voces – como la de Grupo SI NOW, un desarrollador con más de 30 años de experiencia que ha transformado el ramo industrial y habitacional – que ven en esta coyuntura no solo un desafío, sino una oportunidad urgente para reorientar nuestra estrategia económica. Lejos de paralizarnos ante la amenaza, México puede convertir la presión arancelaria en catalizador de cambios positivos. A continuación, analizamos tres pilares fundamentales de esta nueva estrategia: (1) diversificación geográfica y productiva, (2) fortalecimiento del mercado interno, y (3) inversión doméstica con sustitución de importaciones. Cada pilar ofrece vías para reducir la vulnerabilidad ante decisiones externas y fomentar un crecimiento más resiliente, con el sector inmobiliario desempeñando un rol clave como habilitador de esta transformación.

Diversificación Geográfica y Productiva

Un primer pilar es diversificar nuestros mercados y sectores productivos. Actualmente, México depende en gran medida de Estados Unidos como destino exportador – una apuesta que nos vuelve vulnerables ante cambios repentinos en la política comercial norteamericana. Expertos advierten que centrar ~80% de nuestras exportaciones en un solo socio comercial es riesgoso; por ello, Europa, Asia y América Latina deben integrar activamente nuestra estrategia comercial. En otras palabras, necesitamos buscar nuevos compradores para nuestros bienes (desde manufacturas hasta productos agropecuarios) en regiones más allá de Norteamérica, al mismo tiempo que desarrollamos nuevas industrias dentro del país.

Especialmente crítico es fortalecer el comercio intrarregional latinoamericano, hoy notablemente rezagado. Actualmente, menos del 20% del comercio total de América Latina ocurre entre países de la propia región – una proporción muy por debajo de otras zonas como Europa o Asia Oriental. Esta baja integración refleja una oportunidad desaprovechada: si Latinoamérica uniera mercados, México podría exportar más a sus vecinos y disminuir su dependencia de EE.UU. Ampliar convenios con Centro y Sudamérica, impulsar la Alianza del Pacífico y participar en tratados transpacíficos o con la Unión Europea son pasos en esa dirección. De hecho, iniciativas gubernamentales recientes apuntan hacia allá: el Plan México 2025 presentado por la Presidenta Claudia Sheinbaum propone el "fortalecimiento de los mercados regionales" como uno de sus ejes, buscando que México produzca más no solo para sí, sino también para el mercado latinoamericano.

Diversificar no solo aplica a dónde vendemos, sino qué ofrecemos. México debe ampliar su abanico productivo más allá de sectores tradicionales (automotriz, manufactura básica) hacia industrias con mayor valor agregado – electrónica avanzada, energías renovables, tecnología médica, agroindustria especializada, etc. Este ensanchamiento industrial requerirá invertir en infraestructura estratégica: puertos marítimos orientados a Asia, corredores logísticos hacia Sudamérica, y parques industriales en ubicaciones clave. Aquí es donde el sector inmobiliario industrial juega un papel crucial. El desarrollo de nuevos parques logísticos y polos industriales – como el inaugurado por Grupo SI NOW en Baja California Sur, con 227 espacios logísticos modernos – facilita la instalación de empresas exportadoras y el flujo comercial diversificado. En resumen, una México más diversificada geográfica y productivamente significará un México menos expuesto a un solo mercado, con un sector inmobiliario proveyendo las bases físicas (naves, terrenos, infraestructura) para esa expansión.

Fortalecimiento del Mercado Interno

El segundo pilar consiste en robustecer el mercado interno, es decir, dinamizar la economía doméstica mediante el consumo y la inversión local. Cuando los ciudadanos consumen productos nacionales en lugar de importados, practican un "patriotismo económico" que mantiene el dinero circulando en el país y estimula a las PyMEs, agricultores y manufactureros locales. Lejos de ser un mero gesto simbólico, promover el consumo de lo hecho en México es más que un acto de patriotismo; es una estrategia económica inteligente para construir un futuro más resiliente y próspero. Cada peso que un mexicano gasta en un producto nacional se traduce en empleos locales, desarrollo de comunidades y menor dependencia de insumos externos.

Los últimos años han evidenciado una creciente conciencia ciudadana al respecto. El sello "Hecho en México" ha resurgido con fuerza: 97% de los mexicanos encuestados estaría dispuesto a optar por productos nacionales de calidad para apoyar la industria local. Este orgullo por lo propio, capitalizado correctamente, se convierte en ventaja competitiva y motor de crecimiento. Un ejemplo ilustrativo proviene de nuestro vecino del norte: ante disputas arancelarias con EE.UU., Canadá vivió un boom de consumo de productos locales – grandes cadenas minoristas reportaron aumentos del 10% en ventas de bienes canadienses y caídas en productos importados de EE.UU. México puede seguir esa senda fomentando campañas de consumo nacional, etiquetado claro de origen y sobre todo, calidad en la oferta local para ganar la confianza del comprador.

Fortalecer el mercado interno implica también empoderar a las pequeñas y medianas empresas. Estas generan la mayor parte del empleo en el país y son la columna vertebral de la producción local. Facilitarles financiamiento, tecnología y acceso a canales de venta robustos (por ejemplo, plataformas de e-commerce nacionales) permitirá que satisfagan la demanda interna con productos competitivos. Un mercado interno vibrante no solo amortigua los choques externos (si caen las exportaciones, el consumo local sostiene la economía), sino que sienta bases sólidas para la inversión inmobiliaria en comercios, vivienda y espacios productivos. Cuando la gente prospera y confía en la economía, invierte en comprar viviendas, los negocios expanden sus locales y las ciudades crecen de forma ordenada. En este sentido, consumir lo nacional es un acto cotidiano que, multiplicado por millones, puede generar un círculo virtuoso de crecimiento doméstico y expansión del sector inmobiliario residencial y comercial.

Inversión Doméstica y Sustitución de Importaciones

El tercer pilar es impulsar la inversión dentro de nuestras fronteras y sustituir importaciones estratégicas con producción nacional. México ha recibido en los últimos tiempos flujos récord de inversión extranjera, gracias en parte al nearshoring (relocalización de fábricas desde Asia hacia América del Norte). Solo en 2024, la IED alcanzó $36,872 millones de dólares – máximo histórico desde 1999. Esta coyuntura abre oportunidades sin precedentes, pero también nos exige canalizar capital nacional para complementar y potenciar ese desarrollo industrial. En pocas palabras, no basta atraer fábricas extranjeras; los empresarios mexicanos deben reinvertir sus ganancias en México, creando más plantas, startups tecnológicas y proyectos de innovación propios.

Sustituir importaciones significa identificar bienes esenciales que hoy compramos afuera (maquinaria, componentes electrónicos, agroinsumos, medicinas, etc.) e incentivAR su producción local. No se trata de aislarse comercialmente, sino de fortalecer soberanías productivas en rubros críticos para reducir vulnerabilidades. El Gobierno ya ha dado pasos en este sentido: el Plan México de 2025 plantea explícitamente la "sustitución de importaciones" y el aumento de la producción local, con la meta de que 50% de la proveeduría y consumo nacional sea hecho en México en los próximos años. Sectores como el textil, calzado, electrónico, farmacéutico y agroindustrial están en la mira para desarrollar cadenas de suministro internas robustas. Aprendimos del pasado que esta estrategia puede rendir frutos: durante el llamado "milagro mexicano" (1940-1970), la industrialización vía sustitución de importaciones disparó el crecimiento económico. Hoy, con un mercado global más integrado, la clave es aplicar esa fórmula de manera focalizada e innovadora, apoyándonos en nuevas tecnologías y acuerdos comerciales que hagan viable producir localmente con costos competitivos.

Expertos prevén un nuevo auge de naves industriales en México, impulsado por la reconfiguración de cadenas de suministro y la necesidad de producir localmente bienes estratégicos. Este fenómeno ya se vislumbra en el sector inmobiliario industrial: pese a cierta desaceleración coyuntural en 2025, México se perfila para un "boom" de parques industriales y logísticos a medida que más empresas instalan plantas domésticas para abastecer tanto al mercado interno como externo. Cada nueva fábrica que abre sus puertas o centro logístico que se construye no solo reemplaza importaciones, sino que detona desarrollo local y empleos de calidad, elevando la demanda de servicios, vivienda y infraestructura en su entorno. Desarrolladores inmobiliarios ya se preparan para este escenario: miembros de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) estiman invertir $15,000 millones de dólares en 2025 en proyectos residenciales, industriales y turísticos, confiando en las perspectivas de largo plazo de México pese a las tensiones comerciales actuales. Esto refleja que el capital privado nacional mantiene su apuesta en el país, siempre que existan condiciones de certeza jurídica y agilidad regulatoria para concretar proyectos.

En línea con esta visión, Grupo SI NOW ha venido integrando estos principios en su modelo de negocios. Su iniciativa Mexshorting, ahora marca registrada, busca precisamente capitalizar la cercanía de México con EE.UU. a la vez que genera máximo impacto local mediante comunidades industriales y habitacionales sostenibles. Al especializarse en desarrollos industriales – parques logísticos como Novotech en Silao, La Paz o Querétaro – Grupo SI NOW provee la plataforma física para que la inversión doméstica se traduzca en naves de almacenamiento y/o centros de distribución y terrenos habitacionales para el desarrollo de viviendas creando ecosistemas económicos completos. La tecnología también juega un rol habilitador: herramientas digitales para transaccionar tierra e inmuebles agilizan la inversión productiva, mientras que la integración de IA y automatización en proyectos inmobiliarios optimiza costos y tiempos. En suma, la inversión doméstica, apalancada por desarrolladores visionarios, puede generar un círculo virtuoso: más valor agregado local, menos importaciones y una estructura económica más equilibrada.

Conclusión: Hacia un México más resiliente y próspero

Lejos de contemplar pasivamente las amenazas arancelarias, México tiene la oportunidad de resurgir más fuerte apoyándose en estos tres pilares estratégicos. La diversificación de mercados nos dará más estabilidad; un mercado interno vigoroso nos dará fuerza desde adentro; y la inversión nacional en capacidad productiva nos dará independencia y progreso tecnológico. Convertir la crisis en oportunidad requiere visión y acción coordinada entre sector público y privado. Las políticas gubernamentales (como el relanzamiento del sello Hecho en México o incentivos a la innovación) deben complementarse con el empuje emprendedor de la iniciativa privada.

El sector inmobiliario – tradicional termómetro de la economía – se perfila como un protagonista en esta transformación. Cada nuevo parque industrial, centro logístico, desarrollo habitacional o comercial construido en el país es un cimiento más para la independencia económica. Empresas mexicanas como Grupo SI NOW demuestran que es posible innovar y adelantarse al cambio, creando infraestructura de vanguardia que atrae inversiones y genera patrimonio para las familias mexicanas. Si aprovechamos el momento con determinación, los aranocles de EE.UU. dejarán de verse únicamente como una amenaza externa y pasarán a la historia como el empujón que nos hizo diversificar, fortalecernos internamente y apostar por nosotros mismos. En ese camino, México no solo responderá al reto inmediato, sino que emergerá más competitivo, resiliente y dueño de su destino económico en el nuevo orden global.

Fuentes consultadas

Fuentes consultadas: Diversos análisis económicos y comerciales recientes, incluidos expertos en comercio internacional, informes de organismos financieros, declaraciones de autoridades nacionales, así como ejemplos comparativos y datos de encuestas sobre consumo local. Se incorporan perspectivas del sector inmobiliario industrial mexicano ante el nearshoring y pronunciamientos de líderes empresariales nacionales (ADI) sobre la inversión pese al entorno retador. Estas fuentes sustentan la viabilidad y urgencia de la estrategia propuesta.

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