Nearshoring en el Bajío 2026: destino industrial estratégico
Introducción: En medio de la reorganización global de las cadenas de suministro, las empresas de Estados Unidos buscan acercar sus fábricas a casa para ganar resiliencia y eficiencia. Este nearshoring ha convertido a México en un socio clave, y especialmente a la región del Bajío (Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí) en un destino estratégico para instalaciones industriales en 2026. La promesa es atractiva: tiempos de entrega más cortos, menores costos logísticos y cumplimiento del T-MEC (USMCA) sin sacrificar calidad. Sin embargo, muchas compañías enfrentan el pain point de encontrar el lugar idóneo que ofrezca infraestructura moderna, mano de obra calificada y conectividad fluida a EE.UU. ¿Por qué el Bajío mexicano se perfila como la respuesta ideal? A continuación, exploramos las ventajas de esta región y cómo está captando la atención de fabricantes estadounidenses que buscan instalar plantas en México.
Auge del comercio México–EE.UU. impulsado por el nearshoring
El vínculo manufacturero México–Estados Unidos atraviesa un momento histórico. Más del 80% de las exportaciones de bienes de México tienen como destino EE.UU., reflejando una integración profunda en sectores como automotriz, aeroespacial, electrónicos y dispositivos médicos. En 2024, el comercio bilateral de bienes alcanzó cerca de $840 mil millones de dólares– un nivel récord que posiciona a México entre los principales socios comerciales de EE.UU. y fuente #1 de importaciones estadounidenses. Los vehículos, maquinaria y equipos eléctricos encabezaron las exportaciones mexicanas, evidencia del dinamismo manufacturero que el nearshoring está alimentando.
Este boom comercial va de la mano con una oleada de inversión industrial. Tan solo en el primer semestre de 2024, la demanda de naves industriales vinculada al nearshoring creció un 39% anual, sumando 1.2 millones de m² adicionales ocupados por nuevas operaciones manufactureras. Aproximadamente 35% de la absorción nacional de espacios industriales ya se atribuye a empresas relocándose para producir desde México. Aunque ciudades fronterizas como Monterrey y Juárez lideran en atracción de proyectos, estados del Bajío como San Luis Potosí "están ganando terreno" en esta tendencia. Esto indica que cada vez más compañías eligen el corazón de México para situar sus plantas, aprovechando ventajas que van más allá de la simple proximidad geográfica.
El Bajío: nuevo polo industrial estratégico de Norteamérica
La región Centro-Bajío de México se ha consolidado como un polo industrial emergente de primer orden. Diversos factores convergen para hacer de Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí un imán para la inversión manufacturera:
Ubicación geográfica y conectividad privilegiada
Situado en el corazón de México, el Bajío ofrece acceso logístico incomparable. La columna vertebral es la Carretera Federal 57, ruta estratégica que atraviesa Querétaro y San Luis Potosí conectando la Ciudad de México con la frontera de Texas. Esta autopista – parte esencial del corredor comercial del T-MEC – permite trasladar mercancías por camión desde el Bajío hasta Laredo, TX en aproximadamente 10–12 horas, habilitando entregas just-in-time al mercado estadounidense. Además, la región está servida por infraestructura de transporte robusta: aeropuertos internacionales (como Querétaro Intercontinental y Guanajuato/Bajío) que manejan carga aérea, conexiones ferroviarias hacia puertos y EE.UU., y acceso tanto al Pacífico (vía Manzanillo/Lázaro Cárdenas) como al Golfo de México (vía Veracruz/Tampico) en un día de tránsito. Esta conectividad multimodal reduce drásticamente los tiempos y costos de envío para empresas de EE.UU., comparado con las largas rutas transoceánicas.
La ubicación céntrica del Bajío también facilita atender diversos mercados. Por carretera, un fabricante en el Bajío puede abastecer la Zona Metropolitana de Ciudad de México (más de 20 millones de consumidores) en ~4 horas, y al mismo tiempo despachar camiones a Dallas, TX o Los Ángeles, CA con tiempos significativamente menores que desde Asia. En términos de zona horaria, operar en México significa compartir prácticamente el mismo horario de trabajo con oficinas en Estados Unidos, agilizando la comunicación y coordinación diaria (un detalle intangible que muchas empresas valoran al comparar ubicaciones).
Infraestructura industrial de clase mundial
El atractivo del Bajío también se apoya en su robusto ecosistema industrial. Los estados de la región albergan decenas de parques industriales modernos equipados con todos los servicios. En conjunto, Querétaro cuenta con 47 parques industriales, Guanajuato con 49, y San Luis Potosí con 18 parques operando – más de 100 parques en total, que brindan infraestructura de nivel internacional: naves industriales de última generación, energía eléctrica confiable, agua, telecomunicaciones, seguridad 24/7 y centros logísticos integrados. Estos parques han sido clave para atraer grandes armadoras automotrices, proveedores Tier 1 y ahora también a pequeñas y medianas empresas que buscan terreno fértil para crecer.
Un ejemplo notable es el Puerto Interior de Guanajuato en Silao, uno de los hubs logísticos más grandes de Latinoamérica, que ha detonado un clúster automotriz en sus alrededores. Querétaro, por su parte, se destaca por parques especializados en sectores aeroespacial (Parque Aeroespacial QRO) y tecnológico, contando con un Aeroclúster único en el país. La abundancia de parques industriales en la zona Bajío se traduce en rapidez de instalación (greenfield o turn-key), disponibilidad de proveedores locales y comunidades industriales establecidas que facilitan la operación de nuevas plantas desde el día uno.
Cabe resaltar que los costos inmobiliarios industriales en el Bajío suelen ser más competitivos que en la frontera norte. Aunque la alta demanda ha elevado precios en toda la República, rentar o comprar una nave en Querétaro/Guanajuato sigue siendo más accesible que en Tijuana o Nuevo León, donde las cuotas rondan los $6–7 USD/ m² mensuales. Esta diferencia de costos, sumada a incentivos estatales (como facilidades administrativas e incluso reducciones de impuestos locales en algunos parques), mejora la ecuación financiera para quienes eligen el Bajío.
Mano de obra calificada y entorno competitivo en costos
El talento humano del Bajío es otro de sus grandes activos. La región se beneficia de un crecimiento demográfico y una población relativamente joven, con amplia disponibilidad de mano de obra técnica y profesional. Ciudades como Querétaro y León albergan universidades e institutos técnicos de alto nivel que gradúan ingenieros industriales, mecánicos, mecatrónicos y especialistas en TIC, alimentando el mercado laboral local. Esto ha permitido el desarrollo de clústeres especializados: por ejemplo, Querétaro es sede de un clúster aeronáutico donde ingenieros locales diseñan y fabrican componentes de avión, mientras que Silao-Celaya-Irapuato en Guanajuato forma el núcleo del clúster automotriz mexicano, con experiencia acumulada de décadas en manufactura automotriz.
En términos de costos, México ofrece mano de obra calificada a una fracción del costo de Estados Unidos. Los salarios manufactureros en el Bajío, si bien en aumento por la alta demanda, siguen siendo altamente competitivos. Esto brinda a las empresas foráneas una doble ventaja: personal capacitado y leal, a costos sustancialmente menores, incrementando su productividad por dólar invertido. Además, la cultura laboral mexicana se integra bien con la de EE.UU., con menores barreras idiomáticas y una afinidad cultural que facilita la capacitación y el manejo de equipos binacionales.
Por último, el entorno operativo del Bajío es propicio para los negocios. Los índices de seguridad y calidad de vida en ciudades como Querétaro y San Luis Potosí suelen superar la media nacional, lo que ayuda a atraer personal directivo extranjero y garantiza estabilidad. La región también se caracteriza por cadenas de suministro locales sólidas: existen proveedores regionales de autopartes, plásticos, dispositivos eléctricos, logística, etc., que complementan las necesidades de las nuevas plantas y reducen dependencia de insumos importados.
Grupo SI Now: casos de éxito impulsando el desarrollo industrial del Bajío
Un actor destacado en el crecimiento industrial de la región es Grupo SI Now, desarrollador inmobiliario con sede en Silao, Guanajuato, que lleva más de 30 años potenciando el Mexshoring (nearshoring hacia México). La empresa ha sido pionera en crear espacios industriales llave en mano pensados para satisfacer la demanda de fabricantes y proveedores tanto nacionales como internacionales. A la fecha, Grupo SI Now ha desarrollado más de 3 millones de m² en parques industriales, distribuidos en Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí (así como Jalisco y B.C.S.), apoyando la instalación de cientos de empresas. Su enfoque se distingue por atender no solo a las grandes ensambladoras, sino especialmente a las PyMEs y proveedores Tier 2 y 3 que forman la cadena de valor industrial.
En el corredor Bajío este grupo ha impulsado proyectos innovadores que hoy son casos de éxito de nearshoring. Por ejemplo, Novotech Santa María (San Luis Potosí) – un clúster industrial logístico ubicado sobre la carretera 57, a medio camino entre la capital potosina y Querétaro – ofrece lotes industriales desde 800 m² integrados con áreas comerciales y de servicios (hotel, centro de capacitación, etc.) para crear una comunidad industrial autosuficiente. Su ubicación es estratégica, a solo 30 minutos de la planta BMW en SLP y dentro del eje logístico principal hacia Texas. Por otro lado, Novotech Silao (Guanajuato) se encuentra en el epicentro automotriz del Bajío, colindando con el puerto interior y a minutos de la planta General Motors. Empresas instaladas allí disfrutan de estar a menos de 2 horas de 6 plantas armadoras (GM, BMW, Mazda, Toyota, Honda, entre otras) y con acceso inmediato a la carretera 45, la vía más transitada de México. Estos desarrollos, impulsados por Grupo SI Now, se diseñan con infraestructura "AAA" – desde amplias vialidades, sistemas de seguridad 24/7, hasta financiamiento directo y precios en pesos (no dolarizados) para facilitar la entrada de inversionistas.
Grupo SI Now se ha trazado el objetivo de colocar 700 naves industriales por año en estos corredores emergentes, reflejando su confianza en el potencial del Bajío. Con un modelo integral que abarca desde la urbanización del terreno, construcción de build-to-suit y hasta opciones de arrendamiento con opción a compra, este desarrollador está catalizando la llegada de nuevas fábricas al Bajío. Para las empresas de EE.UU. interesadas en el nearshoring, aliados locales como Grupo SI Now representan un puente valioso para navegar el proceso de establecer operaciones en México de manera ágil, cumpliendo normativas y con un acompañamiento experto en cada etapa.
Beneficios clave del nearshoring en el Bajío: resiliencia, cumplimiento y ahorros
La decisión de trasladar una planta o línea de producción al Bajío mexicano conlleva beneficios tangibles para las empresas estadounidenses, más allá de la reducción de costos laborales:
- Cadenas de suministro más resilientes: Al producir dentro de Norteamérica, las compañías disminuyen su exposición a disrupciones globales. Eventos impredecibles como retrasos portuarios, crisis sanitarias o tensiones geopolíticas tienen un impacto menor en una cadena regional corta. Las fábricas en México pueden surtir al mercado estadounidense en cuestión de días, no semanas, permitiendo ajustar producción rápidamente a cambios en la demanda. Esta agilidad aumenta la resiliencia ante imprevistos y evita costosos paros por falta de insumos.
- Cumplimiento normativo y certidumbre del T-MEC: México y EE.UU. comparten un marco comercial robusto a través del T-MEC (USMCA), que garantiza reglas claras de contenido regional, propiedad intelectual, condiciones laborales y solución de disputas comerciales. Instalarse en el Bajío ayuda a las empresas a cumplir con los requisitos de contenido regional (por ejemplo, en la industria automotriz se exige 75% de componentes norteamericanos para libre de aranceles), evitando riesgos de sanciones o tarifas. Asimismo, operar bajo un tratado asegura estabilidad jurídica a largo plazo; las reglas del juego están acordadas trilateralmente, a diferencia de la incertidumbre de producir en países sin acuerdos comerciales amplios con EE.UU. En resumen, el nearshoring en México reduce la exposición a aranceles sorpresivos y alinea la producción con estándares regulatorios estadounidenses, facilitando también el cumplimiento de normas ambientales y laborales exigidas por clientes en EE.UU.
- Reducción de costos logísticos y operativos: Acercar la fabricación al mercado destino conlleva ahorros considerables en transporte y logística. Los costos de enviar un contenedor desde Asia a EE.UU. (que puede tardar 4–6 semanas en barco) se sustituyen por camiones que cruzan la frontera en 1–2 días. Esto implica menor gasto en fletes transoceánicos, menor necesidad de mantener inventarios en tránsito (liberando capital de trabajo) y una disminución en los seguros asociados al transporte de larga distancia. Además, la cercanía geográfica simplifica la supervisión operacional: los equipos directivos de EE.UU. pueden visitar la planta en el Bajío con vuelos cortos, o incluso el mismo día, reduciendo gastos de viaje y facilitando una comunicación presencial frecuente. Por último, pero no menos importante, un suministro más cercano puede significar respuesta más rápida al cliente final y mejoras en el time-to-market, lo que repercute en mayor competitividad.
Conclusión: Bajío, la nueva base manufacturera para EE.UU.
En 2026, el Bajío mexicano se erige como la opción ideal para las empresas de EE.UU. que buscan instalar fábricas con todos los beneficios del nearshoring. Su ubicación estratégica, plataforma industrial madura y ventajas de costos hacen de Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí un trífecta ganadora para integrar cadenas productivas con Norteamérica. Al elegir el Bajío, los fabricantes obtienen proximidad al mercado estadounidense, cumplimiento pleno del T-MEC, mano de obra de calidad y una resiliencia superior ante los vaivenes globales. En resumen, es una fórmula probada para reducir costos logísticos, acortar distancias y fortalecer la competitividad.
